Dándole de mamar a mi prima antes que lleguen mis tíos

Descargar
9 views
0 likes
GRUPO TELEGRAM 🤫

La noche estaba caliente y húmeda, el calor pegajoso se sentía en cada rincón de la casa. Mis tíos habían salido de viaje y, para mi suerte, mi prima y yo nos quedamos solos en casa. Sabía que era el momento perfecto para saciar mis deseos más oscuros. No pude resistir la tentación de acercarme a ella, con la verga dura y palpitante bajo el pantalón, listo para coger sin límites.

Mi prima, una zorra insaciable con tetas enormes y un culo firme que invitaba a ser cogido, se veía irresistiblemente sexy esa noche. Sin pensarlo dos veces, la agarré por la cintura y la atraje hacia mí, dejando que sintiera mi erección contra su cuerpo. Ella soltó un gemido de deseo, sabía lo que estaba a punto de suceder y lo deseaba tanto como yo.

La besé con pasión, metiendo mi lengua en su boca hambrienta de placer, mientras mis manos exploraban cada centímetro de su piel suave y ardiente. Me detuve un momento para decirle al oído lo mucho que quería cogerla, hacerla gemir y venirse una y otra vez con mi verga dentro de su concha mojada.

Ella, ansiosa y excitada, se arrodilló ante mí sin decir una palabra. Sabía lo que esperaba de ella, y no tardó en abalanzarse sobre mi verga, mamándola con ansias de una puta en celo. Sentía su boca caliente y húmeda envolviendo mi miembro, chupando con fuerza y habilidad, haciéndome gemir de placer.

Le levanté la cabeza y la miré directamente a los ojos, notando en su mirada la lujuria que nos consumía a ambos. La tomé de los cabellos y la arrojé sobre el sofá, dispuesto a cogerla como nunca antes lo había hecho. Sin mediar palabras, le arranqué la ropa con ansias de poseer su cuerpo desnudo y entregado a mis deseos más bajos.

La tumbé boca arriba y me abalancé sobre ella, devorando sus tetas con ansias insaciables, mordiendo sus pezones erectos y provocando gemidos de placer en su boca entreabierta. Mi verga estaba lista para penetrarla, para sumergirse en lo más profundo de su ser y hacerla estremecer de placer.

La embestí con fuerza y determinación, sintiendo su concha mojada apretando mi verga con un calor exquisito. Cada embestida era un gemido, un grito de placer contenido que escapaba de nuestros labios en un éxtasis incontrolable. La cogía con furia, con pasión desenfrenada, haciéndola gritar de placer una y otra vez.

Entre gemidos y sudor, nos entregamos al sexo más salvaje y desenfrenado. Le pedí que se diera la vuelta, quería cogerla por el culo y hacerla estallar de placer con una cogida anal que la dejara sin aliento. Sin pensarlo dos veces, la penetre con fuerza, sintiendo su culo apretado envolviendo mi verga con una calidez intensa y adictiva.

Ella gritaba y gemía, pidiendo más, rogando por una venida que la hiciera temblar de placer. No me contuve y la embestí con más fuerza, sintiendo cómo mi verga entraba y salía de su culo con una cadencia salvaje y desenfrenada. Estábamos en pleno éxtasis, sintiendo el placer recorrer cada centímetro de nuestros cuerpos sudorosos.

El sonido de nuestros cuerpos chocando, el sudor resbalando por nuestra piel, el olor a sexo que impregnaba la habitación, todo contribuía a aumentar nuestra excitación. Seguí culeando a mi prima sin piedad, disfrutando de cada gemido, cada suspiro, cada mirada de deseo que cruzábamos en medio del frenesí sexual en el que estábamos inmersos.

Finalmente, llegamos juntos al clímax, en un torrente de placer incontrolable que nos hizo gritar de éxtasis y gozo. Sentí cómo mi verga explotaba dentro de su culo, liberando toda mi venida en un torrente de semen caliente y espeso que la hacía estremecer de placer. Nos dejamos caer exhaustos, satisfechos y completamente saciados.

Nuestros gemidos se desvanecieron en el aire, reemplazados por el silencio cómplice de dos amantes que se entregaron al placer más salvaje y desinhibido. Sabíamos que lo que habíamos compartido era solo el comienzo de una larga noche de sexo desenfrenado, de placer sin límites, de videos caseros que guardaríamos como un tesoro prohibido para recordar por siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *