A la peladita le encanta chupar antes de follar

Descargar
0 views
0 likes
GRUPO TELEGRAM 🤫

La tarde caía sobre la ciudad, y en un modesto departamento una pareja de jóvenes se entregaba al placer del sexo amateur. Él, un hombre fornido con la verga ansiosa de acción, y ella, una colegiala xxx que disfrutaba siendo culeada sin piedad. La habitación olía a sudor y deseo, y la cama rechinaba con cada embestida que él le propinaba, llenándola de venida una y otra vez.

La peladita, con su uniforme escolar todavía puesto y las tetas pequeñas al descubierto, se arrodilló frente a su amante y comenzó a mamarle la pija con ansias desenfrenadas. Le encantaba chupar antes de follar, sentir el sabor salado de su semen en su boca y luego ser penetrada hasta el fondo. Él gemía de placer, disfrutando de la mamada intensa que le brindaba esa colegiala cachonda.

– ¡Mamá más fuerte, putita! -gritó él, agarrando con fuerza su cabello corto mientras ella seguía mamando con desenfreno.

La saliva escurría por su verga dura, lubricando cada centímetro y preparándola para la cogida salvaje que estaba por venir. La peladita, excitada al límite, se levantó y se inclinó sobre la cama, ofreciéndole su culo respingón para ser penetrado. Él no dudó ni un segundo y la cogió con furia, haciendo que sus nalgas temblaran con cada embestida.

– Sí, dame verga, ¡cógeme como a la puta que soy! -gimió ella, sintiendo como su cuerpo era invadido por la pija dura de su amante.

El sexo amateur que ambos practicaban era morboso y lleno de lujuria. Él la tomó por las caderas y la embistió con fuerza, sintiendo el calor de su concha apretada envolviendo su verga como un guante. Los gemidos y los gritos de placer llenaban la habitación, mezclándose con el sonido de la cama golpeando contra la pared en un ritmo frenético.

– ¡Ah, sí! ¡Así, así! -gritaba ella, sintiendo cada embestida como una descarga eléctrica de placer puro.- ¡No pares, dame más!

El sudor cubría sus cuerpos, resbalando por sus pieles desnudas y añadiendo un brillo erótico a la escena. Él la volteó bruscamente y la puso a cuatro patas, listo para darle sexo anal y llevarla al límite del éxtasis. Sin previo aviso, comenzó a culearla con fuerza, sintiendo como su pija se adentraba en lo más profundo de su culo estrecho.

– ¡Sí, sí, dame sexo anal, soy tu perra! -gemía ella, disfrutando de la sensación de ser poseída de esa manera tan brutal.

Los jadeos y los gritos se intensificaban a cada embestida, el placer los consumía por completo y los llevaba a un punto de no retorno. Él aceleró el ritmo, sintiendo como su orgasmo se acercaba con rapidez, mientras ella se retorcía de placer bajo sus embestidas salvajes.

– ¡Voy a venirme, zorra! -gritó él, sintiendo el torrente de semen recorrer su verga y explotar dentro de ella.

La peladita sintió la venida de su amante llenando su culo y eso fue suficiente para llevarla al orgasmo más intenso de su vida. Sus piernas temblaron, su cuerpo se arqueó en un espasmo de éxtasis y un gemido gutural escapó de sus labios entreabiertos. Ambos se dejaron caer exhaustos sobre la cama, el sudor y el semen mezclándose en una danza lasciva.

Después de un momento de calma, se miraron a los ojos con complicidad y se fundieron en un beso apasionado, saboreando el gusto de sus fluidos mezclados en sus bocas. La tarde daba paso a la noche, y en ese pequeño departamento continuaban culeando y disfrutando del sexo amateur más intenso y placentero que jamás habían experimentado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *