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La pendeja calienturienta se puso en acción en San Valentín y le dio al chongo un regalo muy especial. La guacha, con cara de inocente pero con mentes sucias, le sacó la chota al afortunado y comenzó a darle un pete de aquellos. El flaco, todo emocionado, le agarró la cabeza y le dijo «¡Chupala toda, putita!». La pendeja, bien zarpada, se la morfó toda y luego se acomodó para que el chabón la clavara bien duro en cuatro patas. Y así, entre gemidos y puteadas, celebraron ese San Valentín como unos verdaderos degenerados. ¡Pero qué lindo regalo, che!
Este es tu regalo del dia de san valentin amor..le dice la jovencita calenturienta













