Compañera del cole mostrando las tetas

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La compañera del colegio que mostraba las tetas era una verdadera puta en celo. Desde que vi sus videos caseros, sabía que esa colegiala xxx estaba lista para ser cogida sin piedad. Su ropa barata dejaba ver su culo apretado y sus tetas pequeñas pero firmes. Nos encontramos en su habitación a solas, la verga palpitaba de deseo bajo mis pantalones mientras ella se acercaba con una mirada lujuriosa.

«¿Te gustan mis tetas?» me preguntó con voz seductora, acariciando sus pezones duros. «¡Cogeme fuerte y hazme tuya!» añadió, provocando que mi pija explotara de excitación. La colegiala estaba lista para ser cogida salvajemente, y yo no iba a decepcionarla.

La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, sintiendo el calor de su cuerpo contra el mío. Sus gemidos empezaron a llenar la habitación mientras me desabrochaba los pantalones y sacaba mi verga ansiosa de placer. Sin mediar palabras, la colegiala se arrodilló frente a mí y comenzó a mamar con ansias mi miembro, haciendo que los videos caseros parecieran un juego de niños.

Me embriagué con la vista de aquella colegiala xxx mamando con tanta devoción. Cada succión, cada lamida, me llevaba al borde del abismo del placer. La tomé del cabello y empecé a guiar sus movimientos, culeando su boca con violencia mientras ella gemía de deleite. «¡Sí, dame toda tu leche!» pedía entre jadeos, y yo estaba dispuesto a complacerla.

No pude contenerme más y la levanté, lanzándola sobre la cama con fuerza. Sus piernas se abrieron de par en par, mostrando su concha húmeda y lista para ser penetrada. Sin perder tiempo, me abalancé sobre ella, introduciendo mi verga en su interior con un gemido compartido. Sentir su calor envolviéndome era como un sueño hecho realidad.

La cogida fue intensa y desenfrenada, nuestros cuerpos chocando con fuerza en un ritmo frenético. La colegiala xxx gemía y gritaba de placer, pidiendo más y más. Mis embestidas la llevaban al borde del éxtasis una y otra vez, mientras sus tetas rebotaban con cada embestida, recordándome los videos caseros que tanto me habían excitado.

«¡Más fuerte, dame más fuerte!» imploraba entre gemidos y susurros obscenos. Su concha apretada me envolvía como un guante, acelerando mi venida. Sentí cómo mi verga palpita al borde de la explosión, y con un gruñido gutural me dejé llevar, descargando toda mi leche caliente en su interior.

El sudor cubría nuestros cuerpos mientras nos recuperábamos del intenso orgasmo. La colegiala del colegio había demostrado ser una verdadera diosa del sexo, capaz de llevarme al límite una y otra vez. Nos miramos con complicidad, sabiendo que esta no sería la última vez que nos entregaríamos al placer carnal.

Después de un breve descanso, la colegiala se puso de rodillas frente a mí, con una mirada traviesa en sus ojos. Sin mediar palabra, tomó mi verga semierecta y comenzó a lamerla con avidez, limpiando cada rastro de nuestro sexo salvaje. Sus movimientos eran expertos, como si llevara años mamando verga, y pronto sentí cómo mi miembro cobraba vida de nuevo.

No pude resistirme a su habilidad mamadora y la tumbé en la cama, separando sus nalgas con rudeza. Quería probar su culito apretado, deseaba sentir el placer del sexo anal con esta colegiala insaciable. Sin previo aviso, introduje un dedo en su ano, preparándolo para la embestida que estaba por venir.

La colegiala xxx gimió de placer y dolor al mismo tiempo, pero pidió más. No me hice rogar y lentamente fui introduciendo mi verga en su culo, sintiendo cómo se abría paso en su estrechez. Cada centímetro era una delicia, cada embestida me llevaba más allá de lo imaginable.

Nuestros cuerpos se fundieron en una danza de lujuria y deseo, el sexo anal nos llevaba a un lugar de placer indescriptible. La colegiala gemía y se retorcía de gusto, pidiendo más y más duro. Mis embestidas se volvieron más intensas, más profundas, hasta que ambos llegamos al clímax en un torrente de éxtasis y venida compartida.

Así terminó nuestra sesión de sexo desenfrenado, la compañera del cole mostrando sus tetas había demostrado ser mucho más que una simple colegiala xxx. Ambos quedamos exhaustos y satisfechos, sabiendo que esta experiencia nos había unido de una manera única y carnal.

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