La esposa de mi compa quiere que me la tire mientras él graba. La idea me calienta mal, pero al mismo tiempo me da un cagazo de la hostia. De alguna manera, la adrenalina me puede más y ya me veo en su casa, con esa perra en cuatro patas listísima para coger. Cuando me lo propuso, no pude evitar ponerme duro al toque, imaginándome sus tetas rebotando mientras le doy con toda mi verga dura.
Sexo amateur, sexo real, es lo que me prometió esta zorra infiel. La idea de que mi amigo esté ahí, al lado, filmando como le rompo el culo a su vieja, me pone la pija como un fierro. Voy a ir, no hay vuelta atrás. Solo de pensar en cómo se va a sentir tenerme dentro de ella, me hace sacar líquido preseminal como loco. Ya estoy planeando todos los detalles, desde cómo me la voy a coger hasta cómo le voy a dejar la cara llena de leche caliente.
Llega el día y nos encontramos en su casa. Mi amigo está excitado y nervioso, con la cámara en la mano temblando un poco. La mujer, en cambio, está más que lista. Se acerca a mí, me besa sin pudor, metiendo su lengua en mi boca como si fuera la última verga del mundo. Me aprieta la entrepierna y siento su mano caliente sobre mi bulto, deseosa de sacarme la pija para metérsela en la boca.
La concha de tu madre, qué buena puta resultaste ser, le digo mientras le agarro las tetas con fuerza. Ella se ríe, excitada, y me lleva hacia el sofá. Se arrodilla frente a mí y comienza a desabrochar mi pantalón, sacando mi verga tiesa y dispuesta a cogérsela como una zorra en celo. Sexo amateur, sexo real, es lo que nos espera y lo que vamos a disfrutar hasta el último segundo.
La paja que me hace esta puta es insuperable. Chupa mi pija con ansias, metiéndosela completa en la boca y haciéndome sentir como en el paraíso. Estoy a punto de venirme cuando se detiene, se levanta y se quita la ropa lentamente, mostrándome su culo perfecto y su concha mojada lista para ser penetrada. Sin decir una palabra, se sube encima mío y se clava de golpe mi verga en su interior, gimiendo como una puta en celo.
La escena es digna de una película porno, con mi amigo grabando cada instante de la cogida. Me agarra de los hombros, moviéndose arriba y abajo de mi verga con maestría, exprimiendo hasta la última gota de placer de mi pija. Sus tetas rebotan en mi cara, sus gemidos retumban en la habitación y su concha apretada me hace perder la cabeza de placer. Sexo amateur, sexo real, es lo que estoy viviendo en este momento y no lo cambiaría por nada en el mundo.
Después de un rato cogiendo en esa posición, cambiamos a cuatro patas. La esposa de mi compa se coloca en posición, ofreciéndome su culo para que se lo rompa a pija limpia. No lo pienso dos veces y la penetro con fuerza, escuchando sus gemidos de placer mezclados con dolor. Le doy con todo, sin piedad, sintiendo cómo mi verga le abre paso en esa conchita estrecha y mojada que tanto disfruto culear.
La puta gime y grita, pidiéndome más, rogándome que la coga más fuerte. Mi amigo no puede contenerse y se acerca a nosotros, acariciando las tetas de su mujer mientras la veo disfrutar de mi verga como si fuera la mejor que haya probado en su vida. Sexo amateur, sexo real, es lo que estamos protagonizando en este triángulo de lujuria y desenfreno.
La escena se vuelve más intensa cuando decido meterle la pija por el orto. La mujer pide que lo haga, que la haga sentir completa, que la culee como nunca antes. Sin dudarlo, le meto la verga por el culito apretado, sintiendo cómo me aprisiona y me hace llegar al límite del placer. Sexo anal, culeando a una esposa infiel, mientras mi amigo nos graba como un pervertido, es la situación más morbosa en la que me he encontrado y la disfruto como un cerdo en el barro.
Cuando siento que no puedo aguantar más, saco mi verga de su culo y la hago arrodillarse frente a mí. Le doy la orden de que me la chupe como la puta que es, y ella obedece sin rechistar. Mamando mi pija con lujuria, sintiendo cada centímetro de carne en su boca, me corro con fuerza, llenándole la cara de mi venida caliente y espesa. Mi amigo sigue filmando, excitado y con la pija dura como una roca, disfrutando del espectáculo que le estamos brindando.
La esposa de mi compa se relame, saboreando mi semen como si fuera el néctar más delicioso del mundo. Nos mira a ambos, con una sonrisa pícara en los labios, satisfecha y exhausta después de la cogida que le acabo de dar. Sexo amateur, sexo real, es lo que acaba de suceder entre los tres, y aunque pueda parecer una locura, no cambiaría esta experiencia por nada del mundo.
Nos vestimos lentamente, tranquilizándonos después de la intensa sesión de sexo que acabamos de tener. Mi amigo me abraza, agradeciéndome por haber cumplido la fantasía de su mujer, y yo le doy las gracias por haberme invitado a participar en esta locura. Nos despedimos con una complicidad nueva, sabiendo que este secreto nos unirá de por vida, aunque nunca volvamos a repetirlo. La esposa de mi compa nos sonríe, satisfecha y feliz, lista para seguir con su vida como si nada hubiera pasado.















